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Alas de plumas y cera

Santojito — Mié, 28/02/2007 - 12:13

Conozco a Sintética desde hace varios años, y nuestra discusión más recurrente gira sobre los estudios de cada uno. Ella, filosofía; yo, sociología. Ambos nos ganamos la vida por otros derroteros. No es, por tanto, una controversia entre profesionales, bastantes quebraderos de cabeza tienen ya éstos (al menos en el campo de la sociología, del que estoy más pendiente).

Descartado el corporativismo (por mi parte, subrayo, pues no quiero hablar por boca de mi amiga), intentaré plantear los términos la discusión de manera clara y concisa, para que el lector lo entienda y no se aburra. La cuestión se resume en advertir la relevancia de la filosofía en cualquier área de conocimiento, en este caso, y por concretar, en las ciencias sociales.

Expuesto así, no hay polémica. Porque nunca he tenido reparos en admitir que, ciertamente, la huella de la filosofía se encuentra en todas y cada una de las propuestas de la investigación social. El problema viene cuando lo que para mí es una huella, primigenia pero visible, para Sintética es un fundamento único, un corpus suficiente que convierte todo lo demás en accesorio, en un pastiche ad hoc. Pongan estas afirmaciones en cuarentena, a la espera de contestación. Sólo intento ordenar, de forma escueta, un debate largo y algo ambiguo.  

Mi última provocación, vía mail, ha sido decirle que el mito de Ícaro también tiene relevancia para los estudiantes de aeronáutica; otra cosa sería calibrar cuánta. Como penitencia a semejante comparación, va el presente texto. Para que éste no quede en mera divagación, que siempre resulta muy socorrida de cara a una réplica ingeniosa, concretaré algo a continuación.

Las huellas más antiguas de la sociología, escarbando con prudencia, pueden encontrarse en Montesquieu y su estudio pormenorizado de la sociedad adaptando algunas pautas newtonianas y abriendo el camino de una especie de física social con un método analítico reconocible. Así lo comprendió Durkheim, uno de los auténticos padres de la sociología, y de ello se hace eco Carmen Iglesias en su último libro, una reedición de ensayos deliciosos.

Acudir a otros autores ilustrados, como por ejemplo Kant, tiene pleno sentido. Nadie podrá negar la influencia decisiva del genio de Königsberg. Remontarse a los sabios griegos, por mucho que el señor de la Brède y barón de Montesquieu fuera su deudor, para dar cuenta de la sociología, tiene la misma base que el ingeniero de la NASA que, mientras diseña un nuevo cohete espacial, evoca en su mente las alas de Ícaro, hijo de Dédalo.

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Y es que con la sociología vuelas

Sintética — Mié, 28/02/2007 - 20:09

No creo que hayamos discutido sobre nuestros estudios, sino sobre la filosofía y la sociología. No es lo mismo. Viene a cuento porque enfocado así el corporativismo no pinta nada: la sociología es lo que es y prepara para lo que prepara y la filosofía otro tanto, independientemente de lo que tú y yo hayamos estudiado.

Acepto que esto que copio a continuación sea un resumen válido para ti de los términos de nuestra discusión:

“La cuestión se resume en advertir la relevancia de la filosofía en cualquier área de conocimiento, en este caso, y por concretar, en las ciencias sociales”.

Sin duda la filosofía es relevante para cualquier área de conocimiento, discutir lo evidente es absurdo. Mi afirmación fuerte en nuestra última conversación, la que causa tu escrito, se resume mejor así:

Nadie salido de una facultad de sociología le va a colar a nadie salido de una facultad de filosofía que la política pertenece al área de conocimiento de las ciencias sociales, quizá se lo crea el resto del mundo. Me importa un pito que tú, dadivoso, concedas la importancia histórica de la filosofía en la política. No pretendo de ninguna manera limitar el estudio de la política a los estudiosos de la filosofía ni consideraré intruso a quien sin esos estudios –o sin la más remota idea- se adentre en él, pero el campo es el que es.

¿La importancia de las ciencias sociales en la política? Recientita, cortita y poca. ¿Hará grandes cosas en el futuro? Las hará, gente lista hay por todas partes. Digo las hará, es una suposición, lo es porque las ideas políticas, como todas las ideas, solo algunas veces se realizan. En el mejor de los casos para un autor, desde que un sistema político se pone en práctica hasta que se pueden valorar los resultados, y siempre que no sea una catástrofe, antes de poder decir que la idea funciona y que el mundo es ahora mejor, han de pasar unos cuantos años. Kant es ese autor cuya idea se está realizando ahora, en este mundo en el que vivimos tú y yo, en nuestro mundo de la vida. Solo puedo suponer lo que hará la sociología, ojalá mejore a Kant, ojalá alumbre genios capaces de superarlo sin leerlo.

No hay polémica. Fin de la cuarentena.

Yo no llamaría tu “última provocación” a lo de Ícaro, no me provocan las tonterías y lo de Ícaro es una tontería tan grande que no puede medirse.

Afirmar que Ícaro es a la aeronáutica lo que la filosofía es a la política demuestra que no estabas en tu clase de COU el día aquel que el profesor explicó el paso del mito al logos (te lo diré, Ícaro es un mito; mito/logos), o peor, que no lo entendiste. Es el principio, el punto en el que agarrar el cabo que te permitirá seguir el hilo. Afirmar que Ícaro es a la aeronáutica lo que la filosofía a la política manifiesta de modo inequívoco que no tienes ni idea de qué es la filosofía ni entiendes a Ícaro ni la aeronáutica ni la política ni el tiempo. La lista es interminable. ¿Me estás diciendo que toda la política escrita hasta la aparición de las ciencias sociales son deseos de soñadores y que hasta la llegada de las ciencias sociales no ha empezado la política? Es descomunal, gigantesco, enorme, ni Rajoy logra asombrarme tanto. Lo voy a explicar así:

Si Ícaro es a la aeronáutica lo que la filosofía es a la ciencia política y si es así que sin aeronáutica no hay aviones, entonces, entonces, entonces, hasta que no ha llegado la ciencia política ACTUAL (a Santo le encanta este matiz) no ha habido política. Menos mal que sé que a la sociología (a la que enseñan en la facultad de filosofía por lo menos) no le da por definir la política como un ir en avión. Lema para la "cienciasocialización" próxima: “ciencias sociales, vuela”.

La filosofía le hizo a Ícaro lo que la sociología le quiere hacer a la filosofía. ¡Aprendices!

Llego ya por fin a la parte seria.

No me va mal que la sociología arranque en Montesquieu, lo doblo, por mí que se remonte aún más. Parte de donde quieras. ¿Montesquieu?, sea. Dime por ventura qué grandísimas novedades ha traído la sociología desde Montesquieu presentes en nuestro sistema político actual, pero por si se te ocurriera repetir que ha sido el método analítico te ruego que también me aclares si se trata de un método analítico como opuesto a un método sintético.

En este tema solo has hablado de Aristóteles tú.

Afectuosamente.

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Nota para sociólogos: me doy por satisfecha con que se me conteste tan solo a lo dicho por mí desde "llego ya por fin a la parte seria".

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El aprendiz en busca del brebaje mágico

Santojito — Jue, 01/03/2007 - 00:11

Está claro que se me da bien señalar tanto lo evidente como lo que no pinta nada. Menos eficaz soy en el planteamiento de la parte sustancial del debate, del cual recuerdo mails tuyos extraordinarios. Mucho más magistrales que éste, al que doy respuesta, y sobre todo más afectuosos.

Asumiendo la culpa que me corresponde (la de haber esbozado con poco acierto la discusión), diré que se percibe en tus palabras una especie de superioridad que distinguiría nítidamente a un sujeto salido de una facultad de sociología de uno salido de una facultad de filosofía, al menos en faenas de colar cosas al otro. Algún brebaje debieron despachar en vuestra cafetería que os confirió superpoderes. Por mi parte, reconozco que en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología, de Somosaguas, fui fumador pasivo (no siempre gustoso) de marihuana. Un ambiente tan cargado, día tras día, me tuvo que afectar las neuronas. A mí y al resto de haraganes que por ahí pululaban. En fin, que incluso puede que tengas razón.

Lo que me cuesta comprender es por qué dedicas a una tontería tan grande que no puede medirse la mayor parte de tu post. A vista de pájaro (que no de Ícaro), el cincuenta por ciento de tu mensaje.Total que, entre la autoafirmación de los superpoderes y la refutación de la tontería, has llegado a la parte seria extenuada. O desganada. Atendiendo a ese pequeño párrafo te contesto que: 

  • No estamos concursando por ver cuándo arranca la filosofía y cuándo la sociología. De hecho es justo al revés de como propones. La sociología nace en el siglo XIX. Hacia atrás sólo podemos hallar antecedentes traídos por los pelos, como Montesquieu.
  • Pedirme que te ponga al día de lo ocurrido en la sociología, desde sus inicios (y precedentes) hasta la actualidad, es de pésima pleiteante. Me llevaría al menos cinco años, y al término de ese tiempo tendría que darte un diploma.

De los dos puntos anteriores, deduzco que el debate es imposible. Tal vez para ti se trata, en el fondo, de un problema de diferencia de edad: la filosofía es demasiado vieja y la sociología es demasiado joven. Sobre las grandísimas novedades, pocas que aportar si estamos, como aseguras, en el mundo de Kant. Otros dirán que nuestro mundo presente es del Orwell, otros el de Foucault, y algunos el de Matrix. De todo hay. No pediré que expliques qué te lleva a pensar que vivimos en el mundo que ideó el bueno de Kant. Para qué.

Afectuosamente, de verdad y sin nota al pie.

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Nunca he sido afectuosa

Sintética — Jue, 01/03/2007 - 22:01

Nunca he sido afectuosa. Tú eres una excepción, cuentas con mi afecto, por suerte para mí.

En la facultad de filosofía de la Complutense entre brebaje y brebaje contaban historias de brebajes, yo ya tomaba café por un tubo. Te contaré una historia de brebajes. Toma los cuatro elementos de Aristóteles (tierra, agua, aire, fuego), mézclalo con los cuatro humores (sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra): te sale un médico que le responde a Galeno y un Renacimiento. Este curioso proceder tuvo como resultado la introducción de la química en la medicina. No es tan fácil, si eliges mal la cantidad de tierra y sangre en vez del Renacimiento te sale Otegi. Para hablar de política en la facultad se inventaban la excusa de que de política han hablado todos los filósofos de la historia.

No valoro la edad de las ciencias teniendo en cuenta los años que hayan cumplido, me fijo en los que le quedan. En esa otra escala percibo a la filosofía como a punto de alcanzar la madurez y a la sociología con problemas de identidad, como los adolescentes.

Lo que pretendo con la distinción -a la que me fuerzas- entre los sujetos salidos de un lado u otro es destacar el hecho de que los unos, ante tu analogía de Ícaro, dirían esto: “es una chorrada de suyo”. No hay corporativismo, no te tengo manía, no es que pretenda impedir que me roben mi campo porque el campo es mío, ¡la tierra es del que la pisa!, tan solo sucede que ni lo político ni la política son el terreno específico de las ciencias sociales, me consta y lo digo del modo más claro que puedo.

Dediqué a la tontería tan grande que no se puede medir la mayor parte de mi escrito porque ese fue el punto en el que nuestra conversación saltó aquí desde el correo electrónico (con mi visto bueno previo), y porque tú, en vez de pensarlo mejor, has insistido en él al replantear la convesación aquí.

No sé qué capacidad has utilizado para llegar a la conclusión de que te estoy planteando un concurso. Repito. Afirmas que la sociología arranca en X, lo acepto, anota, lo acepto. Pregunto que desde X hasta ahora qué. Contestas que para saberlo he de hacer una carrera. Pues sí que es complicado. ¡No necesito estudiar medicina para saber lo que ha hecho la medicina desde Montesquieu! No consideres descortesía que no me extienda durante cinco años para indicar una idea política de Kant que forma parte del mundo en el que vivimos tú y yo, bastan muy pocas palabras: “estado de derecho”.

Yo no deduzco que el debate sea imposible, lamento tu deducción.

 

Afectuosamente.

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La Saeta Rubia

Santojito — Vie, 02/03/2007 - 12:41

Me alegro de ser la excepción. Es una suerte... para mí.

Lo de Otegi que has dicho me viene de perlas para rescatar la discusión, porque justamente evidencia una de sus claves principales. Tus analizadores sociales para dar cuenta de la actualidad son un desastre. Desde el punto de vista historiográfico, hay anacronismo. Desde el punto de vista político, no sé cómo llamarlo.

Pretender explicar a Otegi desde el cuarteto de humores y los cuatro elementos... ni siquiera tiene un valor literario. Otegi no se entiende sin el jacobinismo violento, sin la vertiente rural de un romanticismo enfocado a la glorificación étnica, sin las resistencias tribales a los cambios asociados a la industrialización, sin las tergiversaciones de las promesas emancipadoras de la doctrina marxista...

Todas esas cosas apenas las pudo atisbar Kant, a menos que fuese familia de Nostradamus. Y Aristóteles, ni te cuento.

 Mi abuelo (qué bien me viene mi abuelo para poner ejemplos, ay) suele decir que Di Stéfano fue el mejor jugador y que todo el fútbol posterior a él no tiene ni chicha ni limoná. Probablemente tiene razón con don Alfredo, lo mismo que tú con Inmanuel. Pero el fútbol de los últimos cuarenta años para esta parte ha cambiado tanto que... aparte del nombre del juego y ciertas reglas que se conservan... no hay más parecidos.    

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Que tu falda era su blusa

Sintética — Vie, 02/03/2007 - 23:08

Es demasiado evidente que en ese párrafo que tan bien te ha venido lo que intentaba explicar no es precisamente a Otegi, dice algo completamente distinto, algo a lo que no contestas, entiendo que lo das por bueno. Mucho más interesante que insistir en lo que decía allí es detenernos en el anacronismo, nos has regalado, sin quererlo, un ejemplo perfecto de anacronismo: anacronismo es llamar “analizador social” a la tierra y el fuego. Cambia analizador social por taladro y te verás firmando esto: “los taladros renacentistas son un desastre. Desde el punto de vista historiográfico, hay anacronismo. Desde el punto de vista político no sé cómo llamarlo”.

No sé, por otra parte, en qué momento hemos dejado de hablar de política (el arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados) y hemos pasado a “dar cuenta de la actualidad”. Espero que no fuera mientras yo estaba entretenida fabricando Otegis a golpes de tierra y fuego. Sería un desastre.

El problema no es que Kant no explicara a Otegi, parece que no lo necesitaba, Otegi no había nacido. No se trata de que Kant entienda a Otegi, se trata de que Otegi entienda a Kant. Bastaría con que Otegi fuera capaz de cambiar la tierra, la sangre y el fuego, sus elementos, por el derecho cosmopolita kantiano, ese día el mundo sería mejor, que es lo que queremos. Si hay un motivo que hace a Otegi aún más idiota es justamente que es licenciado en filosofía y letras.

Lo de Di Stéfano da para una analogía, vienes a decir que Di Stéfano es al fútbol lo que Kant a la política. No vale, valdría si Di Stéfano hubiera sido un teórico del fútbol o Kant un político. Busca otra. Por mi parte concederé la chicha de las ciencias sociales en cuanto algún estudioso de ellas me la señale.

Saludos.

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El álbum de cromos

Santojito — Sáb, 03/03/2007 - 22:21

Creía que ya estábamos en el mundo de Kant. Parece que ahora Otegi tendrá que volver a empollar y renovar su karma, a fin de que llegue ese día, el día en que el mundo sea mejor. Algo hemos avanzado en la discusión.

Lo de que ser licenciado en filosofía y letras otorga un plus de idiotez no lo había pensado, oye. En todo caso también es un dato nuevo esta gozada de hilo.

Disculpa por mi anacronismo del analizador social, olvidé por un momento que debatíamos sobre elementos de la naturaleza y taladros varios.

Por lo demás, quedamos informados que Otegi nació después que Kant, que Di Stéfano no era teórico del fútbol, que mezclar la política con la actualidad constituye un auténtico desastre y, por supuesto, que tus cromos son mucho más bonitos y mejores que los míos.

Y que no me cambias los repes, claro.

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Una gozada.

Javier — Sáb, 03/03/2007 - 21:31

Gracias!

Abrazos.

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