
El tipo de la foto, Juan Tamariz, es uno de mis ídolos y un mago genuino. Juan es un físico, que decidió un buen día hace casi cuatro décadas no hacer física sino ganar un campeonato mundial de magia con su truco "El número de París" y sus astucias permitieron que algunos privilegiados no volvieran a perder jamás jugando poker. Yo, por ejemplo
. Si quieres lograrlo basta que aprendas la magia de las barajas mnemónicas, siempre habrá un mago bondadoso queriendo formar y entrenar a un discípulo.
Hay otro tipo de magia nada bondadosa. La de los políticos llenos de buenas intenciones. No usan barajas mnemónicas sino leyes y decretos que regulan el mercado. Pero el camino hasta el infierno está pavimentado de buenas intenciones y cuando se desvanece el humo de la magia negra de estos políticos de su chistera no surge nada divertido. El propio infierno es el que aparece. Y es a los contribuyentes a quienes toca sofocar las llamas. Con el dinero de sus bolsillos, claro.
La historia la narra Kimberley Strassel en el Wall Street Journal.
Los magos políticos de Washington (la historia es aplicable a cualquier gobierno) henchidos de buenas intenciones inventan un subsidio para promover "energías alternativas". Se regala dinero de los contribuyentes a las industrias si mezclan "nuevos" combustibles con combustibles fósiles. Esto permitió a la industria conservera del pescado, por ejemplo, recibir una desgravación fiscal de 1€ por cada 10 litros mezclados; la industria de transformación de la pesca utilizó como nuevo y ecológico combustible una mezcla del tradicional gasóleo con el aceite de pescado que obtienen en sus refinerías.
Hasta aquí las buenas intenciones de los magos de la negra magia de la regulación del mercado. Ocurrió lo de siempre, de la chistera no salió un conejo lindo, salió Pandora y abrió su caja.
La industria papelera lleva utilizando un proceso que se llama "Kraft" para el tratamiento de la pulpa de celulosa un siglo. La industria obtiene un subproducto de este tratamiento, lodos alcohólicos, que sirven como combustible y que la industria papelera ha venido usando como tal durante décadas. No tardó la industria papelera en darse cuenta de que los alcoholes que ya venía utilizando encajaban en la definición de "nuevos combustibles". Reclama los subsidios al gobierno, claro.
Por hacer exactamente lo mismo que ha venido haciendo durante décadas. Y de la chistera del político regulador no salta un beneficio sino una deuda. Enorme. Contraída en forma de subsidio, 1€ por cada 10 litros. ¿Cómo es de grande el chollo inventado por los políticos con el dinero de los contribuyentes?.
Pues en un mes la compañía International Paper se ha hecho acreedora a €55 millones y anunció que en 2009 el gobierno (o sea, los conribuyentes) habrá contraído una deuda con International Paper de €800 millones. Otras papeleras han hecho las cuentas (e.g Verso) y anuncian que se les adeuda también fantásticas cantidades.
No es necesario decir que en Wall Street se han vuelto locos de alegría y han empujado el valor de las acciones de las empresas papeleras cotizadas hasta el cielo.
Todo este asunto simplemente por las "buenas intenciones" del medioambientalismo lunático y sus cómplices, los gobernantes de lo políticamente correcto.. No se ha creado un solo puesto de trabajo. Ni riqueza alguna.
Pero miles de millones, propiedad de los ciudadanos, se evaporan de las arcas públicas para pagar la negra magia de políticos con mala conciencia y comprometidos con la causa "ecologista".
Te descojonas. Si fuera el gran Juan Tamariz los hacía desaparecer. En la canción Hey Joe!, Jimmy Hendrix pregunta, Hey Joe!, ¿por qué andas enredando con la puta pistola?. Y la cosa acaba mal, claro. Eso es lo que hacen nuestros políticos, enredar con la puta energía. Y acabará mal, claro.
Siempre quedará el poker
b
Comentarios
#1 Agricultura
Este asunto que narra no será el único, caro Balsero. En EEUU también se está hablando de los créditos del carbono y como los agricultores se van a forrar con el asunto (un campo de trigo, por ejemplo, básicamente es un sumidero de carbono).
No sé si habrá leido esta historia en la página de Anthony Watts:
wattsupwiththat.com/2009/04/10/a-farmers-view-on-carbon-credits/
Como bien dice la noticia y como bien apunta usted, todo este asunto no va a crear riqueza al país, como nos venden los ecologistas, sino que va a crear riqueza a unos pocos a costa de los de siempre.
Parece mentira que siendo los ciudadanos responsables directos de menos emisiones que las empresas (o el propio gobierno con su ejército, sus viajes majestuosos en avión, etc... -no sé por donde leí, creo que en el blog de Watts, que el gobierno completo de los EEUU, con sus ejércitos y jets y coches, es responsable de cerca de un 30% de las emisiones totales del país-), quienes tengan que pagar todo el asunto de estos desvaríos ecologistas seamos los menos culpables del armageddon
Eso si, yo ya me estoy frotando las manos si les da por poner créditos al carbono también en España: 15 toneladas de olivas y 3 de almendras... yo me forro jajajajaaaa
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