El júbilo del jubilado, se acabó la "corrección política"

El sonriente científico de la derecha es Mike Hulme, fundador y primer director del centro público británico de investigación socio-científica sobre cambio climático Tyndall Centre for Climate Change Research. El centro Tyndall ha sido reverenciado por el medioambientalismo radical y Mike Hulme era el dios del extremismo climático. Si hace un par de años me hubieran dicho que Hulme iba a realizar las declaraciones con las que se despachó hace apenas unos días no lo habría creído y habría considerado esa hipotésis propia de un yonqui con el cerebro aguado por el crack.

Para que los lectores se hagan una idea es como si el ex-presidente Aznar informara que se divorcia de su actual mujer, la Sra. Botella, anunciara su inmediato matrimonio con un amigo varón porque ha sido gay toda su vida y ha decidido salir ya del armario, abandonara el Partido Popular, solicitara su ingreso en el Partido Socialista, hiciera una hagiografía del presidente Zapatero como hombre de estado y el líder que España necesita, promoviera la independencia de Cataluña y el País Vasco, rompiera su carnet de socio del Real Madrid para jurar que su equipo es el Barcelona y, lo más asombroso, confesara que fue un grave error suyo colaborar con el gobierno de Bush en la invasión de Irak.

Pero es que Mike Hulme,....se ha jubilado. Ya no tiene que lamerle el trasero a nadie En mi opinión fue un cobarde, claro.

Mike ataca incluso a las vacas sagradas del IPCC. Ironiza sobre la imposibilidad de deshacer sus patrañas, y se descojona

Es imposible llevarles la contraria ¡por el amor de Dios, si hasta les han dado un premio Nobel!

Descarga sus culpas, acusa a los políticos de exigirles a los científicos dictámenes simples y sin incertidumbres que los científicos no pueden suministrar. No considera que su simbiosis anterior con los mismos políticos - una cobardía obvia suya en mi opinión-  sea motivo de crítica, porque la manipulación procede de un debate que - ahora que está jubilado - piensa que es netamente político e ideológico.

Sólo ahora reconoce que si sentara con un escéptico, y nombra concretamente a Fred Singer, un reputado científico atacado por todo el extremismo medioambientalista fanático bajo la acusación de ser un plutócrata al servicio del capital y las petroleras, la discusión giraría plácidamente sobre las incertidumbres brutales en un tono de cordialidad. Antes no lo hizo, cuando de forma simbiótica lamía la mano que le daba de comer y la verdad y las incertidumbres no importaban, sólo importaba la masiva propaganda con un único sesgo, el terror climático para dictar unas determinadas políticas.

Critica con dureza que el fanatismo utilice en su apoyo artículos científicos que pueden ser honestos pero plagados de gigantescas dudas en las respuestas. Olvida que en las manifestaciones de 2007 del radicalismo ecologista para impedir la apertura de una tercera pista en el aeropuerto de Heathrow (perjudicando con ello a una empresa española) los manifestantes todos agitaban en sus manos un informe del Tyndall Centre firmado por él, por Mike Hulme.

Desde que abandonó su puesto en el Tyndall parece que Mike se separa del pensamiento de grupo, deja de balar con el rebaño y confirma que es sólo política e ideología y no Ciencia. Y sólo ahora, cuando ya su puesto de trabajo no depende de asentir a lo que se le pide desde las instancias del poder se atreve a decir el único mensaje cierto

- El consenso en Ciencia es basura, la ciencia progresa por el disenso

Pudo haberlo dicho cuando el bombardeo del 4º informe del IPCC en 2007,  cuando lo hice yo, aquí, en Valdeperrillos, cuando el IPCC y su amigo Al Gore (los dos premios Nobel de los que se cachondea ahora Mike) sostuvieron hasta la saciedad la muleta que contaminó a todo el espectro político, también en España, desde el Partido Popular a Izquierda Unida, por no mencionar al fanatismo medioambientalista.

Hay consenso, la Ciencia se ha pronunciado

Y lo dice ahora. Mi juicio sobre él no es muy bondadoso. Vaya panda de cobardes.

b

Comentarios

#1 Así es.

Imagen de augustorua

Tú lo dices, balsero. Son unos cobardes. Todos los científicos a los que lo único que les importa es no perder el dinero para financiar sus "estudios", y que se han callado o han hecho afirmaciones que contradicen la verdad y la ciencia, todos ellos son unos cobardes.

Y no les salva, como a Hulme, el retractarse de todo una vez que se han jubilado y no tienen nada económico que perder. No, no les salva. Son unos cobardes y merecerían pudrirse en el infierno de la ciencia. Prostituídos a la política y la ideología, bazofia, basura.

Hulme se ha jubilado y despotrica contra los ecolojetas y el fanatismo medioambiental, pero su instituto seguirá impulsando y publicando estudios sesgados y mentirosos dando la razón a ese mismo fanatismo.

#2 Por un lado teneis razón...

Imagen de Castigador

Por un lado teneis razón, estos científicos que han callado son totalmente culpables en este problema en el que nos han metido por su falta de probidad mientras cobraban del erario público, pero por otra parte, siempre es bienvenido ver que alguien cambie (o al menos diga lo que de verdad piensa) de opinión, aunque sea porque se ha jubilado. Estas cosas siempre me recuerdan a aquella frase atribuida a Freeman Dyson sobre el invierno nuclear, donde decía aquello de que la ciencia acerca de ese tema era absolutamente espantosa, pero, ¿quien querría ser acusado de estar a favor de la guerra nuclear?. Aunque realmente eso no disculpa la actitud del tal Hulme (el  ser acusado de todo como a Fred Singer es algo a lo que muchos por desgracia no aguantarían) quizás a mi me hace ser relativamente benevolente.

 

 

#3 jubilado del ecofanatismo

Imagen de robertol

Recuerdo en los viejos buenos tiempos de la guerra fría, cuando algunos espías se pasaban de bando, la tradición era pedirles una "prueba de lealtad" (o de traición). Básicamente, información válida sobre sus colegas, sistemas de trabajo, e informaciones estratégicas. Supongo que en esta "guerra ambiental" no estaría mal pedirle al buen Mike una lista de expertos ambientalistas vendidos, copias de los "memos" internos donde recibían directivas o sugerían retoques en los informes, etc. ¡Y cuidado con los espías dobles! :-)

 

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