
Hace justo un año advertía del riesgo de la pérdida de libertades individuales que la incompetencia socialista causa con el aplauso del medioambientalismo radical (¡Ni se te ocurra!, te estamos vigilando). Ya no es un riesgo, es una realidad, vía una orden ministerial el ministro Sebastián regula aspectos privados de la vida cotidiana de los ciudadanos y enmascara la dejadez y negligencia de la política energética del gobierno de Zapatero con un remedio clásico del manual del buen socialista: PROHIBIR.
Cuando vayas a comprar tu ginebra favorita no habrá en la tienda la temperatura que a su dueño le apetezca, ni la que sus gustos, y la libertad que otorga al empresario arriesgar en los gastos de su negocio su propio dinero - y no el de otros - otorga, ni la temperatura que tal empresario considere es la más adecuada según el gusto de sus clientes, según el clima donde vive, según la orientación de su fachada, según sea Lunes y la tienda lleve cerrada 48 horas después de un puente festivo, según el número de personas en la tienda y la hora del día. No podrá decidir algo de su negocio con cuyos gastos corre y por los que, además, paga impuestos, crea empleo y riqueza cierta y se juega su patrimonio.
Lo ha decidido ya por él el socialismo.
Cuando vayas a tomar café al bar que más te gusta su patrón no podrá fijar la temperatura ambiente de su local como desee. Ya lo ha hecho el socialismo por él. Si vas a bailar o a contar mentiras a una discoteca tampoco. Y será el socialismo el que dicte la temperatura de la sala de cine donde duermes el rollo de película que tu amor por tus hijos te obliga a ver. Y cuando el lunes te reintegres a tu trabajo y haga un frío del carajo en tu despacho o ventanilla porque el moderno rascacielos de treinta pisos que aloja tu oficina lleva desde la 17.00 horas del Viernes cerrado encontrarás que el termostato está fijado con loctite o super-glue y el entorno ambiental inmediato donde realizas tu labor ha de esperar a vencer la inercia térmica porque así lo ha dictado el socialismo. Aunque el rascacielos sea tuyo y los 400M€ de su construcción los pagaras tú de tu bolsillo, o seas un modesto empresario que sufre un alquiler escandoloso sin derecho a elegir la temperatura de tu conveniencia porque quizá te guste realizar tu trabajo en calzoncillos si te peta. Puede que en tu local se desnude la gente, porque seas pediatra o radiólogo, o des masajes quiroprácticos, o apliques tatuajes. No importa lo que digan tus pacientes o clientes, contestarás que es el socialismo el que dicta en un país que se dice libre las temperaturas en el interior de locales de negocio de personas libres que arriesgan libremente su dinero y no el de otros. Y si tu local está orientado a poniente tus pacientes o clientes y tú mismo tendrán que soportar en la latitud peninsular española horas de sol abrasador sin que el bondadoso socialismo te deje tocar el termostato por debajo de los 26 °C aunque tus visitantes, sean amigos, pacientes o clientes, se desmayen una tarde de Julio, todo porque políticos socialistas que jamás han arriesgado un euro en un negocio propio desconocen el funcionamiento más elemental de un local de trabajo y suponen que se puede trabajar en una cocina de un restaurante con las puertas abiertas una y otra vez para llevar las comandas en un día de Julio con un termostato a los grados Celsius que diga el socialismo y no a los que el cocinero opine óptimos en cada momento. Pero más importante es el fondo de la cuestión.
Que el Estado puede llegar y llega a regular los aspectos más nimios de la vida del ciudadano.
Sea como creencia fundada del socialismo o como máscara para ocultar la incuria de la política energética del gobierno socialista. Son negligentes, y reaccionan de la única manera que saben.
Prohibiendo
A muchos de mis compatriotas les da igual y se encogen de hombros conformados. A mí no.
b
Fuente. Nota de prensa del Ministerio de Industria, anuncio de Orden Ministerial, entrará en vigor en 2009, de obligado cumplimiento en oficinas, tiendas, supermercados, centros comerciales, restaurantes, bares, cafeterías, teatros, cines, auditorios, salas de exposición, locales de ocio, salas de bailes, espectáculos,etc, incluyendo puticlús
Comentarios
#1 Vergonzoso.
Vaya una medida más adecuada... En pleno verano, en el Metro de Madrid, a más de 26º C, las condiciones ambientales serán tales que mucha gente corre el riesgo de sufrir mareos y desmayos. Todo sea por "ahorrar energía". Y lo dice ese inútil llamado Miguel Sebastián...
Y quieren que España sea una potencia económica mundial, ¿no?
#2 ¿Y qué opina de esto Mariano?
Me parece injusto que cargues así contra los socialistas salvo que especifiques que te refieres a los socialistas de todos los partidos. Porque estas majaderías no se podrían llevar a cabo sin el silencio cómplice del Partido P´ayudar.
#3 Correcto
Caro framling, la precisión tuya es correcta y estoy de acuerdo con ella. Cualquiera en cualquier partido que contemple con indiferencia esta medida es un cómplice de la misma y en el PP hay toneladas que comulgan con estas sandeces. Ocurre que no rascan bola y meterse con ellos da menos juego pero entre las imbecilidades climáticas y energéticas de la Narbona o Juan Costa no hay ninguna diferencia, son idioteces las dos. Y si en la caja de búsqueda de Valdeperrillos tecleas Juan Costa sabrás mi opinión sobre él y otros del PP. El foco en ellos es menos por lo dicho antes, no rascan bola.
saludos
b
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