
La foto de la derecha, cortesía de la Fundación Miró, es un tapiz en lana de Joan Miró. A Joan le dio una época por estas obras textiles, los sobreteixims, una mezcla de pintura, collage, y tapicería.
Un honesto funcionario francés, Jean-Pierre Bady, ha dedicado diez años a recopilar una lista de las obras de arte del patrimonio francés que adornan, supuestamente cedidas, despachos, oficinas, embajadas, etc, de importantes burócratas del gobierno francés en todo el mundo.
El resultado es devastador.
La lista completa arroja un saldo de 306.993 pinturas, esculturas, porcelanas y otras obras. Prestadas para el gozo de ministros, embajadores, y otros altos cargos franceses en sus residencias o representaciones. Jean-Pierre ha descubierto que doce de cada cien no aparecen y sólo encuentra explicación (destrucción, robo, etc) para una de cada doce desaparecidas. Once de cada cien han sido tragadas por un agujero negro ético que devora lo estético.