
La crítica más suave que se puede decir sobre la política energética del gobierno es que no existe. Lo demuestra los dos textos de sendos discursos de investidura del presidente Zapatero, habló más del desarrollo rural que de la Energía, basta comparar el bla,bla,bla de su inacabable palabrería sobre los más variados temas con lo parco de propuestas y acciones concretas sobre el suministro energético.