Acéfalos o Blemmias
LunaBruna — Mar, 26/08/2008 - 12:44
(También Blemmies, Blemmyes, Blemiis, Blemias, Blemies, Blembi, Bilemni, etc.)
Amigos, desde siempre ha habido hombres sin cabeza o con la cabeza mal ubicada.
En efecto, no es este un fenómeno reciente relacionado con las preferencias religiosas, sexuales o políticas, o con la capacidad intelectual de cada uno, o con el empeño laboral de cada cual, ni mucho menos. Los descabezados (o, por extensión, los hombres con cabeza descolocada) son como el cabello. A saber, hay acéfalos como hay calvos o pelirrojos. Y siempre los hubo, pero los de antes se manifestaban mejor, eran más rotundos.
Ya en las antiguas mitologías se hablaba de pueblos monstruosos y salvajes de extraordinario aspecto que habitaban la periferia del mundo. A pesar de su penoso aspecto, se les suponía seres humanos, aunque terroríficos. Ahí está la clave de su éxito, no en vano la fascinación por el terror es una de las características más conspicuas de la naturaleza humana.
Volviendo a los acéfalos, la cosa quedó más o menos así:
Ctesias de Cnido, un médico griego que en siglo V a.C. trabajó para el rey persa Artajerjes, explicó a sus compatriotas las maravillas que había visto en lejana India y, entre ellas, hablo de los extraños acéfalos, que, al no tener cabeza, tenían el rostro en el pecho y los ojos en los hombros y eran conocidos en su tierra por el nombre de Blemmias, (también Blemmies, Blemmyes, Blemiis, Blemias, Blemies, Blembi, Bilemni, etc.)
Debemos a Plinio el Viejo (siglo I) la exitosa incorporación de las maravillas de oriente al imaginario cultural de occidente. El viejo Plinio recoge la leyenda de los descabezados, la amplifica y la acerca más a nuestro barrio. Así dice: "Hacia occidente, hay unos (hombres) sin cabeza que tienen los ojos en los hombros". Con estas mismas características habla de otro pueblo que habita los desiertos africanos y que es conocido con el nombre de blemias. Nótese pues que él, que era muy leído y viajado, conocía bien a su propia especie y sabía que eso de no tener cabeza no era tan raro y extravagante como los antiguos habían supuesto.

Cuando los monstruos antiguos se abrieron paso desde la antigüedad a la Edad Media, tropezaron con la Iglesia. ¿Eran bestias o eran hombres? Se suscitó, ya podéis imaginarlo, una dura controversia que, sin embargo, se resolvió en un plis-plás. Lo arregló San Agustín: todas las razas monstruosas, hombres sin cabeza -o con la cabeza equivocada- incluidos, o bien no existían o, si existían, eran hijos de Adán y participaban de la naturaleza humana tanto como nosotros. Lo suscribió San Isidoro que, en el libro XI de sus Etimologías escribió: "Se cree que en Libia nacen los blemmyas, que presentan un tronco sin cabeza y que tienen en el pecho la boca y los ojos. Hay otros que, privados de cerviz, tienen los ojos en los hombros". Doctores tiene la iglesia.
Aquello dio carta de identidad a los descabezados que, desde entonces, viven entre nosotros manifestándose mejor o peor, pero, eso sí, tan alegremente.
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(NOTA: Esto es un somero resumen de un extenso trabajo que estoy poniendo en http://valdeperrillos.com/books/pasos-perdidos/-libro-monstruos/pueblos-... y que resumo aquí porque sé que tanta erudición mostrenca no interesa a nadie y además me canso de escribir cosas tan serias.)
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Francamente,
balsero1968 — Mar, 26/08/2008 - 20:59Francamente, es mucho más interesante lo de los descabezados que el cambio climático, a mí me lo parece, y si Botero pinta gordos ¿no puede LunaBruna hablar de acéfalos?, si hay blemmies por todas partes, mira uno de los tiempos modernos,
Yo estoy con Plinio, eso de no tener cabeza no resulta extravagante, yo mismo, sin ir más lejos
saludos
r.
Pues eso
LunaBruna — Mar, 26/08/2008 - 21:23Eso digo yo, ¡a ver!
Tengo más mosntruitos en cartera, ya os los iré presentando.
A mí también me interesa lo del cambio climático, ¿acaso no hay miles de descabezados empeñados en que nos estamos recociendo? (y otros rompiendose la cabeza contra el muro de la ignorancia, ¡ays! )
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