Las hojas mantienen la temperatura. Los anillos no valen.

No pasa un día sin que algún estudio alarmista afirme que desaparecerán el 40% de las plantas debido al supuesto calentamiento global del planeta. Sin embargo, un artículo publicado en Nature este miércoles pone en duda este catastrofismo. Promete controversia, sobre todo con algunos chalados del CSIC, aquí, en España. El propio Karl Niklas se muestra ahora cauteloso y afirma que "no podemos concentrarnos sólo en uno o dos rasgos, hay que considerar la planta como un todo antes de extraer consecuencias ecológicas"

ref. Helliker, B. R. and Richter, Nature doi:10.1038/nature07031 (2008) (de pago)

El estudio sugiere que no importa si un árbol crece en el cálido ambiente de Puerto Rico o en un bosque norteño de Canadá sus hojas reaccionarán para protegerse de la temperatura exterior. La función que las hojas tratan de proteger es primordial, la fotosíntesis, y para ello mantienen la temperatura de la hoja en 21 °C, no importa el clima exterior. Este hallazgo puede tener profundas implicaciones en las conclusiones que los científicos han extraído en el pasado usando los anillos de los árboles como testigos de temperatura confiando en esos datos como una indicación del cambio climático. Las técnicas utilizadas, la mayor o menor presencia de diferentes isótopos del oxígeno, 16O y 18O, podrían revelarse ahora como inútiles. Sus informaciones sobre temperaturas pasadas también. Cabe decir que gran parte del alarmismo climático basa su histerismo en una aparente subida actual de las temperaturas comparando con datos históricos extraídos de los anillos de los árboles como testigos. Tales datos históricos podrían no ser fiables.

Uno de los autores del artículo, Brent Helliker, de la Universidad de Pennsylvania, desconfía de las técnicas basadas en las diferentes concentraciones de isótopos del oxígeno y afirma,

Para que esa técnica funcionara la temperatura de las hojas en la canopea del árbol tendría que ser idéntica a la temperatura ambiente y eso no es muy probable 

(el subrayado es mío)

Si la temperatura de las hojas puede fluctuar durante el día el contenido en isótopos de los anillos de los árboles representaría la temperatura media de las hojas en su proceso de conversión de CO2 en azúcares. Pero el artículo de los autores mencionados revela que la temperatura de las hojas permanece inmóvil en 21 °C, incluso aún cuando los árboles estén en ubicaciones de climas muy diferentes pues han analizado ejemplares en una banda de 50° de latitud (como de Francia a Brasil, más o menos).

Cabe recordar que existen otros mecanismos también utilizados por las plantas para regular su temperatura (sudoración, cambio del ángulo respecto al Sol, fina pelusa como protector solar, etc). Yo, por ejemplo, llamo al Eucalipto (hay muchos árboles de este tipo por España y algunos de gran porte), "el árbol sin sombra".

Todas sus hojas son perfectamente verticales, y a pesar de la extensión, a veces enorme, de su copa, sólo sirve, en mi opinión, para dar sombra a las hormigas.Chulo

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