Onagro, el asno salvaje

Al onagro, que no es monstruo ni prodigio.

Aunque la idea de este apartado es observar y dar a conocer algunos de los monstruos y prodigios que se han instalado en el imaginario colectivo occidental, sean animales, humanos, monstruos o híbridos, y no acaba de ser este el caso del Onagro, lo hemos incluido, pues no siempre estuvo claro que no hubiera en su naturaleza algún componente mágico que lo hiciera acreedor de un lugar entre las criaturas maravillosas de las que este trabajo se ocupa.

Ciertamente se reconoce en el Bestiario Medieval que los onagros son animales y no bestias feroces, pero, “movidos por un enorme coraje y exultantes a menudo de fuerza, arrancan las peñas de los montes. Se los describe en los desiertos de Persia, junto a prodigios increíbles, con cuerpos de buey y cuernos poderosos”.

Y es que el Onagro, asno silvestre y montaraz, según lo cita el diccionario académico de Autoridades de 1737, fue un animal estimado y muy considerado en la antigüedad.

(Nótese que Montaraz es palabra eufónica y cautivadora. A una siempre le apetece encontrar la ocasión de decirla o escribirla. Por eso, por montaraz, está dedicado al onagro, criatura que no es monstruo ni prodigio, este capítulo).

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Los hebreos miraron con simpatía al asno en general y al asno salvaje en particular. El Asno salvaje de la Biblia, el onagro asiático, es un animal fuerte y ágil de color rojizo que vive formando rebaños en las estepas palestinas. En la biblia se le menciona casi solamente en versículos poéticos y proféticos.

  [Job 6:5 ¿Acaso rebuzna el asno montés junto a su hierba, o muge el buey junto a su forraje?];

[Job 11:12 El hombre vano se hará entendido, cuando un pollino de asno montés nazca hombre.];

[Sal 104.:10-11 Él hace brotar manantiales en los valles, corren entre los montes; dan de beber a todas las bestias del campo, los asnos monteses mitigan su sed];

[Is. 32:14 Porque el palacio ha sido abandonado, hecha un desierto la populosa ciudad. Colina y atalaya se han convertido en cuevas para siempre, un deleite para asnos monteses, un pasto para rebaños]

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Casi al mismo tiempo, en las leyendas mesopotámicas, la diosa Ishtar dedicaba al rey Uruk un voto precioso: “que tu asnillo, con carga, adelante a una mula”, y Gilgamesh, en el canto fúnebre que ofrecía a su amigo Enkidu rememoraba su carácter libre y salvaje recordando que su padre fue el onagro y la asnada lo crió con su leche .  El onagro simbolizaba la Libertad y la Independencia,  pues se afirmaba que nunca se ha dejado dominar por el hombre. 

No es exacto, sin embargo, que el Onagro se mantuviera del todo salvaje e indomesticado, pues sabemos que los sumerios, allá por el 2500 a. C., lo usaban ya en sus incursiones militares. También Heródoto, en fechas más recientes, menciona los carros de guerra del ejército persa de Jerjes tirados por onagros. Sin embargo, la idea del onagro indómito subyace en la leyenda caldea según la cual eran criaturas de su especie las que conducían el carro en el que el sol cada amanecer regresaba a la tierra. Y esto era así porque, siendo el único animal imposible de domesticar garantizaba que nadie con malas artes pudiera seducirlos y obstaculizar el viaje del carro solar.

El Onagros de los griegos es el asinus africanus, más rápido, elegante y ligero que el asno doméstico. La tradición griega, que ridiculizó al asno común, asoció sin embargo al onagro con Apolo, un dios cuyo solo nombre es ya luminoso y simboliza la belleza. Cuenta Píndaro en su décima oda Pítica, que los hiperbóreos ofrecían al radiante Apolo magníficos sacrificios de asnos salvajes, y que el dios los aceptaba sabiendo cuán apreciados eran entre los humanos del lejano norte estos animales altivos y fogosos.

Plinio, en el capítulo 46 de su libro VIII, comenta que los machos salvajes mandaban en un rebaño de hembras y, fogosos como eran,  temían a sus competidores en el amor. Por ello castraban a mordiscos a los potrillos machos nada más nacer. De este cruel comportamiento se hacen eco también el Physiologus antiguo, escrito en el siglo II d.C., y el Bestiario medieval. Así mismo sabemos de todas estas fuentes que es un animal que prefiere la noche al día -pues le gusta muchísimo dormir-, y el invierno al verano -pues las noches son más largas y puede dormir más horas-.

 

Otra  característica del Onagro que tanto el Fisiólogo como el Bestiario destacan,  es su increíble y escalofriante rebuzno y las ocasiones en que lo emiten a tan gran nivel que da miedo oírlos. Así, el día 25 de cada mes de Famenòth (marzo), tan pronto distinguen los salvajes asnos que es el día del equinoccio,  rebuznan 12 veces, y así conocen el Rey y la corte que empieza la primavera. Ved lo el significado de todo ello tal como lo cuenta el bestiario:

“Cuando el diablo advierte que decrecen sus gentes, como lo hacen las horas de que consta la noche después del equinoccio de primavera, que tenemos en verano, empieza entonces a gritar, a lamentarse con fuerza, como lo hace el asno que rebuzna y brama”. (Philippe de Thaun, autor en el siglo XI de uno de los bestiarios más atención por parte de historiadores del arte, literatos y filólogos ha recibido).
 

Otra circunstancia en la que el rebuzno del onagro da la medida de su salvaje naturaleza es el momento en que, a causa del hambre, braman con tal fuerza que pueden llegar a reventar completamente. Esta característica del onagro que le conduce a la autodestrucción la explica el bestiario en semejanza a algunos hombres que

“cuando tienen un asunto en la corte o en otros lugares ( por intereses suyos o para demostrar sus derechos), gritan y hablan tanto, con tanta furia y tan iracundamente, que todos se apartan de ellos. (Y así, si algún buen derecho tienen, lo pierden por su hablar desquiciado), y quedan confundidos y rotos (…) pues todo hombre iracundo cuando quiere ayudarse a sí mismo, se desayuda.” (De los Bestiaris catalans editados por Severio Panuncio en el siglo XV, según los cita Ignacio Malaxecheverría)

Está claro pues que el salvaje, libre e indómito onagro recibió consideración y respeto en las antiguas culturas, aprecio que se fue perdiendo en Grecia y Roma y llegando a ser considerado una bestia brutal y diabólica en la Edad Media. Poco a poco irá adquiriendo, prestadas o transferidas al asno doméstico, las cualidades negativas de torpeza, obstinación, pereza y rijosidad con la que ha llegado al imaginario actual, en la que si uno es un burro es simplemente burro: ¡faltaría más!


 

Pero al asno doméstico voy a dedicar un próximo capítulo, así que de momento, dejo este aquí tal cual está.

Nota sobre las imágenes:

la representación del onagro en la iconografía artística, es muy escasa, no es fácil encontrar imágenes de este animal. He puesto en este trabajo algunas extraídas de los bestiarios medievales y otras más que no tienen nada que ver con el onagro, sino con la romería de caballos, asnos y demás solípedos que nos regala El Bosco en su panel central del Jardín de las delicias.

 

Algunos apuntes bibliográficos: 

Historia natural VII-IX. Plinio el Viejo. Biblioteca clásica Gredos
El asno inverosímil. Cristóbal Serra. Col. Biblioteca Parva de Cristóbal Serra; Ediciones Cort.
El asno ilustrado. Manuel Lozano Pérez Ramajo. Imprenta Nacional (Madrid)
Bestiario Medieval. Ignacio Malaxecheverría. Selección de lecturas medievales; Ediciones Siruela.
El Bestiario de Cristo, Vol.I;  L. Charboneau-Lassay; col. Sophia Perennis; Ediciones Olañeta.
 

 Me alegraré si os ha gustado.

Comentarios

#1 -

A tu última pregunta mi respuesta: muchísimo. Recuerdo como si fuera ayer, aunque hace décadas, la primera vez que tropecé con la palabra onagro. Era un niño y leía a Julio Verne, no recuerdo qué obra. Narraba el autor que se cargaron los fardos en onagros, y yo no conocía qué era un onagro. No había adultos a mano ni diccionarios o enciclopedias, hasta averiguarlo preguntando horas más tarde fantaseé con aquella cosa a la que uno le echaba fardos encima. Gracias por el texto.

abrazos

r.

 

#2 -

Eso, gracias.

Sigo trabajando en mi bestiario y me anima a hacerlo el pensar que a alguien le va a gustar no solo el onagro, sino también su bonito nombre, que en sí mismo ya suena a la voz del animal:  algo entre rebuzno y bostezo.

Abrazos a ti

A.

#3 -

Qué relación puede tener los onagros como armas de asedio y los asnos salvajes?

#4 -

Gracias LunaBruna por resolverme una duda que tenía desde que hace años, en una época en la que un buen amigo y yo rivalizábamos por engendrar el palíndromo mas jocoso.

La cuestión es que un día mi amigo se descolgó con uno que decía: "Órgano d Olaf..." y la segunda parte es facilmente deducible (Bueno, le falta una letra para ser estricto). Y yo pensando que sería alguna deidad mitológica bien dotada y va y es un asno!

Un saludo

Javier

#5 -

A #3. La tienen. Mientras iba documentando este artículo he encontrado varios comentarios al respecto. Parece que la coincidencia es en principio muy simple: las armas de asedio llamadas onagro funcionaban dando una coz, por eso se les dió ese nombre. Así de simple.

Pero dame tiempo y buscaré estos párrafos -en las que no he profundizado y por tanto no he retenido- y los añadiré a este mismo hilo.

A #4: Gracias Javier, por tu comentario. No conocía ese palíndormo, y eso que me encantan, aunque sí al onagro. Conclusión: ambos hemos incrementado en algo los conocimientos del otro. Estupendo. Por cierto, uno de mis palíndromos favoritos, por su cruel y salvaje contundencia es: "sometamos o matemos"

Saludos a ambos.

 

#6 -

Estimada LunaBruna, me ha parecido precioso. Quizás porque como con otros post de tu bestiario, un poco en la línea de Balsero, mientras los leo vuelvo a mi infancia, cuando las cosas estaban rodeadas de fantasía y misterio.

Muchas gracias

#7 -

:)

#8 -

Hola Lunabruna:Tengo un amigo al que conocí hace muchos años,y,que me apodó Onagra,explicandome el significado.Siempre me he sentido identificada y divertida con mi apodo,y,por lo tanto,siempre me ha encantado. Te puedes imaginar cómo me ha gustado tu artículo.Ha sido,como encontrar mi árbol genealógico.Muchísimas gracias.

#9 -

saludos a todos en verdad la pregunta de javier es interesante al concluir que no recuerda la obra de Julio Verne donde se mencionan los onagros, te recordare que es la novela clasica titulada LA ISLA MISTERIOSA te mando saludos y la verdad los onagros si existen pero son muy pocos ya.

#10 -

En la versión católica de la Biblia de Nacar y Colunga, edición de la BAC, Génesis 16: vs. 9-12 un ángel del Yavé le dice a Agar, esclava de Sara mujer de Abram y fecundada por éste, que parirá un hijo que se llamará Ismael y "Será un onagro de hombre; su mano contra todos y las manos de todos contra él....", aludiendo a la fiereza del asno salvaje.