Me llamo Miguel y tengo 23 años, ella se llama Rocío y tiene 26.
La conocí en un club de senderismo y escalada y hemos sido novios cuatro años y medio. Reconozco que tengo menos personalidad que ella, yo hablo poco y ella es mucho más decidida que yo y además de bastante mandona. Hace medio año sin que yo supiera nada de nada se casó de repente con un colega escalador la mar de cachas y me quedé medio ahorcado de la sorpresa. Casi me muero. Me he esforzado mucho en dejar de pensar en ella. No la había visto otra vez hasta el otro día que me dijo que yo le gustaba tanto como siempre y que quería hacer el amor conmigo. Le dije que no porque no quiero volver a pasar tanto sufrimiento, pero no deja de llamarme para verme. Quiero escribirle una carta que si puede ser la deje medio muerta pero solo se me ocurre escribir cosas bestias como “que me dejes en paz maldita perra de mierda” y algunas aún peores, pero esto no la va a parar, es testaruda como una cabra montés y cuando le apetece algo no para hasta conseguirlo.
Su idea de ayudar con las cartas me pparece muy buena. A ver si se le ocurre algo pronto porque no para de llamarme y acabaré loco. Gracias
Miguel

Comentarios
#1 - ¿le parece si lo dejo así?
Gracias por la prisa y por las ideas que me da.
En conjunto son muy útiles pero no tengo claro que Rocío entienda esa idea de pesadez si no la asocia con michelines, Rocío solo se fija en las cosas que están muy claras por esto algunas cosas las he cambiado un poco. También he quitado lo de tener visiones del cielo porque se va a creer que le hablo de rezar o de necesitar consuelo y cosas así.
Algunas cosas, aunque creo que no va a entenderlas, las dejo igual porque creo que son un puntazo.
Lo he dejado así:
Aunque nunca escuchas ni entiendes nada que no te convenga, haz un esfuerzo y acepta mi NO por respuesta. No quiero liarme contigo otra vez (seguramente pondré algo más preciso, porque ella no quiere liarse, solo quiere sexo) porque ahora vivo en la gloria (o sea, “de puta madre” y ya está).
Perderte de vista ha sido salir ganando, te pongo un ejemplo: Imagínate que escalamos juntos y de pronto te da por cambiar de cordada, vas y cortas la soga y me despeño. Pero mientras voy cayendo y creo que me voy a matar, en vez de caer, floto. Pues eso, que en vez de estamparme y dejar esparcidos mis sesos en el suelo, caí despacio, afectado por la ley de la liviandad (eso quiere decir que en vez de caer a peso, bajé planeando como un papel).
Ahora vivo como me da la gana, ligero como una mosca. Subo al filo de los acantilados y escalo a mi ritmo cordilleras de vértigo y nada me hace vacilar. Se acabó cargar con tu pesadez, me siento más cómodo y seguro desde que no arrastro el peso de tus michelines. Ni loco volvería a cargar contigo, pesas demasiado y eres imposible de sostener. Tu te largaste con el pedazo de ladrillo ese que encaja tan bien a tus cortas entendederas, pues bueno, mejor. Ahora sin ti puedo acceder a las más altas cimas de la sensualidad (¿?? ¿no queda raro eso?). Mejor imposible.
Así que gracias por nada, Rocita. Ahora soy feliz y, aunque nada bueno te deseo, agradezco que te llevaras contigo la pesada carga que compartíamos: tu culo pesado y tu aburrida personalidad.
Pasa de mi. Miguel
#2 - Carta de desamor a Rocío
Amigo, no se esfuerce tanto en no pensar en ella como en pensar de ella en tal manera que acabe resultándole aburrida, incómoda y aborrecible.
En cuanto al texto que solicita, sugiero una carta de desamor en este tono:
Desquerida Rocío,
Aunque no es tu fuerte entender nada, haz un esfuerzo y acepta mi NO por respuesta. No hay otra opción, pues después de tu abandono tuve una visión del cielo.
Escalábamos juntos el Cerro de los (...) y viéndote apurada cambiaste de cordada. Cortaste la soga que nos unía y me dejaste caer al vacío. Y fue así, cayendo de camino hacia la muerte, que me encontré de lleno inmerso es lo mejor de la vida. En vez de estamparme y dejar esparcidos mis sesos en el suelo, caí despacio, afectado por la ley de la liviandad.
Ahora transito por el filo de los acantilados y escalo a mi ritmo cordilleras de vértigo y nada me hace vacilar. Me siento seguro y ligero. Ni loco volvería a cargar contigo. Siempre fuiste una carga difícil de sostener. Eres tan resumida de mente y montaraz de temperamento que no podías sino preferir agarrarte como un pulpo al pedazo de pedrusco que elegiste por marido. Después de un tiempo no demasiado largo de lógico desconcierto, he comprendido que trepando contigo me arrastraba, nunca hubiera podido escalar las más altas cimas de la sensualidad. Por ello, gracias, Rocío. Ahora soy feliz y, aunque nada bueno te deseo, agradezco que te llevaras contigo la pesada carga que compartíamos: tu farragosa personalidad.
No cuentes conmigo para conllevarla de nuevo, te juro eterno desamor. Miguel
#3 - Comentario
Disculpen la intromisión, pero... Yo creo, Miguel, que tus cambios no son buena idea. Todo resulta demasiado explícito. En general, en cuestiones amorosas y desamorosas, cuanto más raras y difíciles de entender resultan las cosas más efectivas son. Es mucho mejor que no te entienda. Creo que tus modificaciones son tan explícitas que podrían cursarlas hasta ese al que llamas ‘ladrillo' y ella va a entenderlas con la misma vulgaridad y falta de criterio con que se aplica a entender la lista de la compra.
Cuando alguien es tan poco aguerrido como tu ex, es mejor ponerle un ridículo loro piojoso en la cabeza y exclamar que qué bonito sombrero, que decirle que va vestida de harapos. Y esto lo logra mejor la versión del señor Píscore, que es más sutil y desconcertante que la tuya.
Pero aún así es demasiado clara. Yo preferiría algo más estrafalario. Yo de ti le escribiría algo así:
"Cariño querida,
Afortunadamente no podemos volver a refocilarnos juntos porque desde que ando con Amparito se me pasó la alergia. El epidermólogo lo achaca a que algo en los humores alquímicos de tu piel -dijo realmente en la piel de mi ex-pareja- me ocasionaba reacciones adversas. Me prescribe que persevere en el desemparejamiento de ti del que gozo en la actualidad.
En definitiva, el desamor me sienta muy bien y aquí estoy y aquí me quedo.
No tosas tanto, bonita. Si tu marido necesita un manual de afinador de pianos dile que se lo pida a... (NOTA:aquí pon el nombre de un amigo de ellos al que tengas bastante manía, para que se mosqueen), que sin duda estará encantado de satisfacerle. Eres lista y sé que me entenderás. (NOTA: da igual que no te entienda ella y que no lo entiendas ni tú. Tu dile eso y ella dirá que sí, que te entiende, aunque no entienda nada.)
Pues eso y nada más, rosita de pitiminí. Susana, Amparito y yo nos vamos de tournée al Annapurna, ya te contaré cuando volvamos qué tal se nos dio el concierto. Cuídate y ponle mi nombre a uno de tus hijos.
Miguel"