No hay nada más serio que una apuesta.
El papanatismo español, que en realidad oculta un mecanismo recaudatorio inventado por un borbón, impide en nuestro país las apuestas no mutuas. Salvo que las patrocine el estado claro.
Es al único al que se le permite ofrecer premios para los cuales podría ocurrir que no se recaude lo suficiente para pagar el premio ofrecido. En la mejor tradición intervencionista de meter las narices en los asuntos privados de los ciudadanos, arraigada en España, ni repúblicas ni monarquías, ni democracias ni dictaduras han tolerado este tipo de apuesta, máxima expresión del libre acuerdo entre dos ó más personas sobre cualquier asunto que sólo a éllas concierne.
Todo lector de P.G. Wodehouse conoce la famosa Apuesta del Sermón. Un grupo de amigos apuesta, sobre un censo de varias parroquias de su vecindad, qué cura dirá la homilía más larga un domingo determinado. Se juegan grandes sumas.
Las actividades de los apostantes tratando cada uno de influír en la jornada previa al evento deportivo (la misa) sobre su caballo favorito (en realidad un sacerdote) para que se extienda al máximo el domingo sobre la moraleja a extraer del relato de Daniel en el foso de los leones dibujan una trama que ni el mejor esperpento de Valle-Inclán.
Wikipedia admite apuestas sobre cuando se alcanzará un número de artículos determinado. Las realizadas por mí se encuentran muy bien situadas, en particular la del número PI :-)
Otras culturas tienen más aprecio a la libertad individual. Y las apuestas son toleradas y se convierten en asunto serio. Los dueños de casas de apuestas se exponen a un juicio moral pacato y les importa poco. Lo que les importa es un comportamiento actuarial que atraiga al apostante y su dinero pero no les lleve a la ruina si el apostante acierta. Tienen que ser, a la vez, cautos y agresivos.
Por eso su información sobre cualquier asunto que merezca realizar una apuesta, suele ser certera, precisa, y exhaustiva.
También se puede apostar sobre el Cambio Climático.
Como una medida de lo inminente, de lo ineludible, de lo inevitable, y demás sandeces, los profetas y convencidos del alarmismo climático pueden acudir a BetUS.com, y allí utilizar, si tan convencidos están, esas sandeces científicas para hacerse ricos.
Porque la cotización de predicciones climáticas, sacadas del documental de Mr. Al Gore y en las que cree EL PAIS ó El Mundo, ó el Sr. Zapatero y mucha más gente, y sobre las que se puede apostar online a dia de hoy, incluyen y se pagan de la siguiente forma
¿Te atreves a apostar?.
Porque yo sí lo he hecho. Elegí la única apuesta de la que estoy convencido ganaré.
Ocurre que los corredores de apuestas no son imbéciles. Y saben predecir muy bien las tonterías futuras que a un gobierno se le pueden ocurrir.
¿Cómo pagan esta apuesta?. Pues en contra. La pagan
Sabios, estos corredores de apuestas.
b.