El ciclo económico según la Escuela Austríaca

  


Dicen los socialistas que las crisis del capitalismo son inherentes al sistema. Que los ciclos de auge y depresión forman parte de la “lógica de la anarquía capitalista” y que en el Socialismo no habrá nada parecido a las crisis.

Como demuestra magistralmente Ludwig Von Mises, en efecto, en el Socialismo no hay crisis: hay miseria persistente y permanente. Las crisis son una manifestación de la libertad del individuo, donde solo decida el Estado es imposible que haya crisis.

Pero lo esencial es que la primera afirmación es falsa: nada hay inherente al capitalismo que lo obligue a las crisis recurrentes.

Lo que sucede es algo muy complejo y poco evidente que requiere una aproximación teórica- para entender que factores son los que generan las crisis- e histórica- conocer en que situaciones concretas y como se desarrollaron las crisis. A Mises le interesa lo primero.

Vamos a relatar los pasos de una crisis, tal como la explica la Escuela Austríaca.

- Existe algo que se denomina “preferencia temporal”. La gente prefiere pagar más para tener un bien ahora que pagar menos pero tenerlo dentro de un año. La diferencia que está dispuesta a pagar para disfrutar hoy del bien es el interés. El interés “originario”, el diferencial que existe entre obtener el bien en el presente y obtenerlo en el futuro. Esa preferencia temporal varía según las circunstancias, los bienes deseados, los factores psicológicos, etc.
- A ese interés originario, se le suma un interés “empresarial”: el prestamista quiere obtener una ganancia- ya que él también tiene una preferencia temporal-  que justifique desprenderse de un capital por un período prolongado de tiempo. Quiere , entones una ganancia por prestar dinero. Y esa ganancia será mayor se existe algún factor de riesgo: calidad crediticia del que se endeude, políticas del gobierno que amenacen con congelar los intereses o confiscar el capital, etc. La suma del “interés originario” más los factores empresariales y de riesgo constituyen el interés “bruto de mercado”. El interés real que se pacta entre acreedor y deudor.
- El Gobierno desea disminuir el desempleo, aumentar la actividad económica. Para ello fomenta la “expansión crediticia”: por medio de la manipulación dineraria hace que las tasas bajen y que, por lo tanto, sea muy fácil adquirir un préstamo. Los empresarios se endeudaran para acometer inversiones y los consumidores se endeudarán a tasas bajas para adquirir bienes de consumo.
- O sea, aparecen más medios de pago en el mercado. Esto tiende a incrementar los precios, ya que si la cantidad de bienes permanece constante y , en cambio, hay más dinero en manos de los consumidores e inversores, ese dinero se desvaloriza automáticamente: no se pude crear valor emitiendo, simplemente, más dinero.
- Pero esa inflación no es general, ni llega en el mismo momento a todos los bienes. Los que primero reciben el “dinero fresco” (proveedores del estado, o nuevos trabajadores que el empresario contrata para producir más) : beneficia a algunos sectores (creando la “sensación” de auge económico) pero cuando llega a los mas apartados, a los jubilados, a los trabajadores más pobres, estos van al mercado y comprueban que sus sueldos no alcanzan para pagar los nuevos precios, para adquirir los productos que necesitan.
- Los empresarios, ante el “auge” toman decisiones de inversión con dinero barato. Todo parece fácil: amplían las fábricas, contratan más trabajadores. El problema es que se distorsiona la información que provee la tasa de interés “originaria”. Esta tasa informa al empresario cuales son las prioridades de consumo del mercado, cuanto está la gente dispuesta a sobrepagar para obtener hoy un bien determinado. Al bajar artificialmente las tasas desaparece o se distorsiona esa información. Se toman así malas decisiones de inversión
-  Pero sucede algo más. Como los bienes de capital no aumentaron por la simple disponibilidad de mayor cantidad de dinero, la demanda de estos bienes tiende a incrementar los precios. Sube el salario, las materias primas, la tecnología, la maquinaria. Los bancos siguen proveyendo dinero barato…y los precios de los bienes de capital siguen subiendo. Como no se han creado nuevos bienes de capital, porque se prefiere ampliar la capacidad para dar cuenta de la nueva demanda, sin previsión de largo plazo, se priorizan inversiones de “ciclo corto”, que producen en poco tiempo más bienes.
- La gente consume más, demanda más y eso genera aumento del precios de los bienes de consumo. Los empresarios demandan  más bienes de capital, los cuales a su vez, aumentan de precio. Los precios son cada vez más altos y las tasas siguen siendo bajas. Hasta que los bancos se percatan de esto: están cobrando un interés no compensatorio del incremento de los precios.
- A modo de un drogadicto, la economía se hace “infladicta”: cada vez necesita más cantidades de la droga que la enferma. El círculo vicioso en el que entra requiere cada vez más inyecciones de la droga que la mata , porque quedarse sin la droga es impensable. Esta muy enferma.
- Los empresarios no pueden dar abasto a la demanda: no han hecho las inversiones de largo plazo que se requiere para ello  (en producción de energía, hierro, caminos, infraestructura, capacitación de manos de obra, etc.) . Los consumidores, insatisfechos, requieren otros bienes. Cae, entonces la demanda en algunos sectores, crece en otros. Se suspenden proyectos a medio terminar, se cierran fábricas, los precios de los bienes de capital comienzan a bajar, se liquidan las existencias para minimizar las pérdidas. Los bancos ya no dan crédito barato. Comienza a aumentar la desocupación y a congelarse los salarios. Cae la demanda. Del  Boom se pasa al Crack. Del auge, a la depresión. Los empresarios dejan de invertir, los consumidores dejan de comprar.
- El gobierno se desespera y trata de obligar a los bancos a que presten dinero barato. Se manipula la oferta de dinero: pero ese nuevo dinero no bajas las tasas: la gente huye a los  “bienes reales”, la inflación se hace aguda, se transforma en hiperinflación. A veces no se llega al estadio de la hiper: los bancos ya no prestan más dinero, se liquidan los bienes de capital, bajan los salarios. Se entra en deflación. Es la crisis.
- Para salir adelante el sistema económico tiene que redimensionar sus precios (interés, salario) a la baja: el ajuste se hace presente. Llega el “mono” del drogadicto: un período de abstinencia tan terrible como inevitable si se quiere la cura. Ese ajuste es doloroso y políticamente explosivo. Pero imprescindible si se quiere que la economía no se hunda. La gente no quiere menos salario, los bancos no quieren regalar dinero, los empresarios  no quieren contratar más gente. Se ha pinchado la burbuja.

 

 

¿Es necesario esto? En absoluto. No es un desarrollo natural del mercado sino una crisis generada por el afán intervencionista del Estado, necesitado como siempre de “crecimiento”, de auge económico, de menor desocupación, de más actividad y consumo. Si no hubiera esa facilidad crediticia fomentada desde el Gobierno, los empresarios hubieran tomado mejores decisiones de inversión, basados en las señales del interés real, no disminuido artificialmente. En vez de consumir capital con malas decisiones, se hubiera fomentado el ahorro. El consumo crecería a ritmos menores, pero más solidamente. Habría tiempo para emprender proyectos de inversión que rinden solo después de varios años. Habría tiempo para invertir en infraestructuras, en tecnologías, en procesamiento de materias primas básicas.
Las crisis , los auges y depresiones, no son parte constituyente del capitalismo, sino el efecto de la intervención distorsionadora del Estado, que afecta la oferta dineraria, seducido por una ideología que solo percibe las supuestas ventajas de la expansión crediticia y desconoce sus negativos efectos ocultos.
 

Comentarios

#1 -

Estimado Esteban

Al principio aseguras que las crisis son una manifestación de la libertad del individuo, pero al mismo tiempo tu exposición defiende que el capitalismo tiene poco o nada que ver con las crisis recurrentes.

Si las crisis cíclicas no son "un desarrollo natural del mercado", ¿puedes explicar brevemente cuál es entonces el desarrollo natural del mercado? Esa es la parte que falta. Supongo que la respuesta estará dentro de un contexto teórico, porque empíricamente no se conoce un sistema capitalista sin intervención de un Estado.

Efectivamente, la sociedad de consumo de masas va unida a la expansión de las ventas a crédito. Ello vinculado al empleo estable, unos salarios más o menos decentes, etc. Es el modelo fordista.

El modelo ha saltado por los aires. No ha sido de repente. El posfordismo lleva paseándose entre nosotros varias décadas. Lo que no sabemos es cómo funcionará el tinglado ahora. Es decir, ¿cómo vamos a mantener una sociedad de consumo de masas sin crédito ni empleo ni salarios decentes? Tendremos que ir a China para averiguarlo, no lo sé.

Pareces dar a entender, con el símil del drogadicto, que lo que ha provocado el derrumbe es justamente el consumo, un consumo cada vez mayor y sin freno. Yo creo que la causa está en el apalancamiento. En origen, no hubo ruptura del círculo producción-consumo, oferta-demanda. Lo que se ha producido es un tsunami financiero, fruto de ese apalancamiento, que después ha arrasado la economía real. Después sí, se han quebrado todos los círculos. Y es ahí donde algunos no sabemos qué va a pasar.

 

#2 -

Las crisis son expresion de decisiones libres de comsumidores y empresarios: no comprar, o comprar, invertir o no invertir. En una economia planificada. socialista,  no hay decisiones de los ciudadanos, o sea no  hay "crisis". Lo que no significa que no haya problemas de sustentabilidad. Por algo cayó la URSS, por algo China dejó el socialismo atrás, por algo Cuba es uno de los paises más miseros de Occidente, para no mencionar a Corea del Norte.

Las crisis se han hecho recurrentes en "este" capitalismo, en el que el Estado se reserva el manejo de la politica monetaria a traves de los bancos centrales. Como dijo Huerta del Soto, la caida del Muro aun no se ha verificado en el ambito monetario. Los Estados se reservan el derecho de fijar la tasa de interes, de emitir moneda, de generar burbujas de consumo.

El consumo, obviamente no es la causa de las crisis: lo que es la causa es la falta de ahorro, la relacion consumo/ahorro es la que se ha desequilibrado. No hay que dejar de consumir: hay que empezar a ahorrar. 

No se, nadie sabe como termina esto. La lógica sería replantear todo el sistema: terminar con la reserva fraccionaria en los bancos lo que permite el robo legal a los depositantes y volver a alguna especie de Patron Oro que evite el frenesí inflacionario de los gobiernos. Durante el siglo XIX la inflacion era casi desconocida. La inflacion es un fenomeno gubernamental, ya que con el monopolio de la emision y la falta de ataduras a un patron, los Gobiernos pagan sus deudas con el simple expediente de imprimir unos papelitos a los que denomonan "dinero".

Hay que terminar con eso, y todo el castillo de naipes de la sobreespeculación se acabará. Al menos eso creo.Saludos